La Chía (salvia hispánica L.) es una planta originaria de áreas montañosas, y si bien resulta una verdadera novedad en nuestro mercado, se sabe que hace ya 3500 años AC era conocida como un importante alimento-medicina.

En la época precolombina era uno de los alimentos básicos de los aztecas y los mayas y también era utilizada como ofrenda a los dioses aztecas.

Es probable que por considerarla una costumbre pagana, los conquistadores trataran de eliminarla y reemplazarla por cultivos propios del viejo mundo.

La chía entonces sobrevivió en algunos pequeños lugares escarpados, hasta que en el año 1991 fue reactivado su cultivo gracias a un programa de desarrollo e investigación.

Se pueden encontrar las semillas como tal, o como harina o aceite.

 

>> Propiedades
La chía es la mayor fuente natural de omega-3, cuyo efecto más importante es que disminuye el nivel de triglicéridos, aumenta moderadamente la concentración sanguínea del colesterol bueno (HDL) y disminuye el malo (LDL). Al evitar la formación de coágulos y placas en las arterias, previene enfermedades cardiovasculares.

Su alto contenido de antioxidantes hace que no se oxiden las grasas alimenticias. Esta característica brinda protección tanto a nuestro organismo como a los alimentos, que pueden conservarse por más tiempo.
Es rica en fibras, ideal entonces para el correcto funcionamiento del intestino.

No tiene gluten, lo que la hace apta para celíacos.

Tiene proteínas de alta calidad nutricional, más aún que los cereales tradicionales.

Aporta una buena cantidad de vitaminas del grupo B, además de minerales como calcio, magnesio, fósforo, zinc, potasio y otros.

 

>> Cómo utilizarla:

* Semillas
Remojar durante 30 minutos una parte de semillas en 9 partes de agua hervida fría o agua mineral (el exceso de cloro puede destruir sus propiedades).
Se forma una gelatina que puede agregarse a todo tipo de preparaciones, tanto dulces como saladas: jugos de frutas, yogures, tortas, tartas, sopas, aderezos para ensaladas, etc.
Lo que no se utiliza de esta gelatina, se conserva varios días en la heladera sin perder propiedades.

* Harina
Incorporala a cualquier preparación que hagas con harina: tartas, fideos, galletitas, panes, etc. Con 3 a 4 cucharadas por kilo de harina panificable es suficiente.

* Aceite
Al ser de primera presión en frío es todavía más concentrado en omega-3 que las semillas. En cualquiera de las anteriores preparaciones alcanza con agregar una cucharadita de las de té.

 

Nos maravillamos una vez más de la sabiduría de nuestros ancestros. Aprovechemos esta oportunidad de complementar nuestra alimentación de todos los días.

¡Y tal vez nos decidamos a considerarla también nosotr@s como un alimento sagrado!


Lic. Juana Tucci
Directora de IATENA

 

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