Trigo, arroz, centeno, trigo sarraceno…. los cereales son el alimento básico de la humanidad y dos terceras partes de la población mundial no podrían vivir sin ellos.

 

Si bien en las últimas décadas se observa que los habitantes de las ciudades han dejado de tenerlos en cuenta por una errónea información, para los campesinos de muchos países y más aún, para la economía de grandes naciones, los cereales desempeñan un papel fundamental.

El libro sagrado de los hindúes, el Upanishad, dice que los sabios creían que Dios está representado en la Tierra por los cereales. Y siguiendo esta tradición, los brahmanes del sur de la India oran al arroz antes de consumirlo…

El texto más antiguo que hace mención de los cereales no es, precisamente, un manual de agricultura. Se trata del célebre código moral o tal vez ético de Hammurabi, rey de Babilonia, que contiene un verdadero catálogo de producciones agrícolas.

También hay otras series de tablillas babilónicas de arcilla grabadas, donde se detallan aspectos relativos al suministro de los cereales y se mencionan unos sacos de trigo entregados en el año 2400 aC.

Las pinturas egipcias encontradas en las tumbas son los documentos que brindan más información. Por ejemplo, en el Museo del Louvre se observa una escena de cosecha que data de la decimoséptima dinastía, es decir, del año 1750 aC. Por las crecidas anuales del Nilo, se calcula que el trigo se cultivaba en el delta de ese río desde el 2000 aC.
En la Biblia se advierte que las cosechas y la harina eran una de las mayores preocupaciones de los jefes israelitas.

Los fenicios, por su parte, fueron los inventores de un sistema que permitía separar el grano de las espigas cosechadas: eran pisadas por bueyes que daban vueltas alrededor de la zona donde estaban agrupadas en parvas. La molienda era tan primitiva como la de los babilonios, la de los egipcios o la de los israelitas.

Machacar el grano de forma manual fue durante mucho tiempo un trabajo de mujeres doblemente esclavas. Por ello es que Sansón, cuando fue prisionero de los filisteos, sufrió la gran humillación de moler el grano con piedras, en una especie de pilón hueco.

Homero definió a los humanos como «seres comedores de harina», dando cuenta de la importancia que ésta tenía en la alimentación de la época. En épocas posteriores, de mayor refinamiento de las costumbres, Platón, en La República, proponía volver a ese sano régimen.

Como se ve, el valor nutritivo del trigo y de los productos de trigo se ha reconocido desde hace siglos y ha constituido una fuente principal de alimento para una gran parte de la raza humana.
Es la planta alimenticia de más extenso cultivo en el mundo entero, más de mil millones de seres humanos lo consumen en diversas formas. Contribuye en mayor proporción que ningún otro alimento a suministrar energía y proteínas al ser humano y es también el más versátil en su uso: la harina de trigo está presente en la mayoría de nuestras recetas de cocina.

Un grano de trigo consta, esencialmente, de una envoltura de salvado o fibra, del endospermo o almidón y del germen. A través del tamizado se logra una harina cada vez más blanca, pero carente casi por completo de sus principios nutritivos.

En cambio, la llamada harina integral se obtiene conservando todos sus componentes, lo que asegura en particular la presencia de sus vitaminas y sales minerales. Esta es la principal razón que nos lleva a insistir en la importancia de preparar masas con harina integral y consumir pan también integral. La palabra integral hace referencia a su condición de alimento completo y natural.
Este pan, mal llamado por la industria «diet», es en realidad el único que deberíamos consumir a diario.

>> Composición
· Su proporción de fibra, proteína, grasas y hierro es notablemente superior al pan tradicional llamado blanco y, como todos los cereales, abunda en hidratos de carbono (70% a 75%).

· Su deficiencia en alguno de los aminoácidos, en particular la lisina, se resuelve complementando con el consumo de productos lácteos, huevos o legumbres.

· Tiene fitoestrógenos, el lignano, que ayuda a reducir los riesgos de cáncer de mamas y alivia los sofocos provocados por la menopausia

· Posee selenio, que se asocia con la salud del corazón y la buena circulación.

· El germen de trigo tiene un elevado contenido de proteínas, aceites, grasas poliinsaturadas, vitaminas liposolubles como la vitamina E (de notables efectos rejuvenecedores) y sales minerales como el magnesio.

>> Propiedades
* Ayuda al buen funcionamiento orgánico por su gran cantidad de nutrientes vitales para el organismo.
Es reconstituyente, antianémico, dermoprotector, nutriente, vitaminizante y neurotónico.
* Preventivo en cardiopatías.
* Protege la salud intestinal ( siempre en caso de grano entero).

>> Forma de preparación
Como grano, calcular tres medidas de agua por una de trigo.
Dejarlo en remojo aproximadamente 6 horas y hervir en la misma agua, a fuego mínimo con cacerola tapada.
Controlar hasta que estén los granos cocidos y, si es necesario, agregar más agua.

>> Usos
El trigo, muy versátil, puede consumirse en forma de copos, germinado, en forma de seitán, etc. y por supuesto, como harina en todas las preparaciones conocidas.
Aprovechá las propiedades del salvado por su uso como fibra y con el germen de trigo, rico en vitamina E, podés enriquecer gran cantidad de platos, dulces o salados.

No dudes en incorporar a tu dieta habitual este cereal, uno de los más equilibrados que se conoce, ¡y disfrutá de sus propiedades!


* Directora de IATENA Instituto Argentino de Terapias Naturales

 

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