Llega el frío, comienza el invierno y nuevamente los medios de comunicación nos invaden con la “vacuna de la gripe”.

La publicidad tiene tal fuerza de convicción que la gente acepta vacunarse. 

Las vacunas no son inocuas. Todas tiene sus riesgos. Y a la hora de aceptar vacunarse si lo acepto, es importante hacerlo o no por decisión propia y no por lo que nos imponen los medios. La publicidad bombardea los cerebros. Convence a la gente que debe vacunarse, para qué? para prevenir la gripe o hilando más profundo para llenar los bolsillos de los laboratorios que las fabrican?

 

El British Medical Journal (BMJ)  insiste en la falta de fundamento científico de la vacuna contra la gripe.

Las vacunas no dejan de ser medicamentos y siempre existe la posibilidad de las reacciones adversas.

Las vacunas están rodeadas de un halo mítico. Sin embargo quien se las aplica está expuesto a ciertos daños leves o mayores.

De ahí que cada vez más profesionales pidan un programa de compensación de daños por vacunas en España, similar a otros ya existentes como en Estados Unidos, por ejemplo.

El estilo de vida actual genera cada vez nuevas enfermedades que tienen que ver con la gran contaminación ambiental. Es necesario crear nuevas enfermedades, generar miedo en la población y por lógica consecuencia aumentar la venta de vacunas y fármacos.

En España se ha creado una Asociación de Afectados por Vacunas.

Hay una expresión que dice:

“Cura la enfermedad, mata al paciente”

Las vacunas contienen sustancias tóxicas: mercurio; ethylene glycol (anticongelante), formaldehído, fenol (ácido carbólico) e incluso antibióticos como la neomicina y la estreptomicina y lo último es el “Escualeno”

¿Por qué son las vacunas tan peligrosas?

Se sugiere vacunar para no enfermarse o sea crear inmunidad y ocurre lo contrario.

Nuestro sistema inmunológico está diseñado para responder a los organismos extraños que ingresan en nuestro cuerpo por las vías naturales de entrada.

La mayoría de los organismos que causan enfermedades entran al cuerpo a través de las membranas mucosas, la nariz, la boca, el sistema pulmonar o el tracto digestivo, NO A TRAVÉS DE UNA INYECCIÓN.

Estas membranas mucosas tienen su propio sistema inmunológico, que no es el mismo que se activa cuando ingresa una vacuna.

La vacuna entra por sangre y no pone en funcionamiento los mismos sistemas que el sistema inmunológico natural que tiene nuestro cuerpo. La vacuna tiene elementos que la potencian, entre ellos el escualeno en el caso de la gripe  y más que evitarla por ese potencial, enferma.

Las vacunas se hacen con virus muertos o vivos atenuados.

Se les agrega el potenciador (en este caso escualeno) que aumenta la reacción inmune de forma excesiva. La idea es que actúen rápido, se precisa menos cantidad de vacuna, por lo cual aumenta la cantidad de personas que pueden ser vacunadas y los daños también.

Se observó que el adyuvante escualeno aumenta las enfermedades inflamatorias, entre ellas la artritis reumatoidea.

El “Escualeno” es una molécula de aceite presente en el aceite de oliva extra virgen. Está en todo nuestro sistema nervioso y en el cerebro. Excelente antioxidante, ideal para bajar el colesterol indeseable.

La diferencia es como el escualeno ingresa en nuestro organismo. Qué ruta sigue. Inyectado sigue una ruta anormal, que hace que el sistema inmune ataque a todo el escualeno presente en el cuerpo.

El sistema inmune trata de destruir todo el escualeno del organismo y así llega a lugares vitales como el cerebro donde es vital para el sistema nervioso.  Qué me dicen? Qué piensan?

El escualeno fue incluido en la inyección de Antrax dada a los soldados británicos y de EE.UU. durante la Guerra del Golfo de 1991. Muchos sostienen que les causó daño neurológico permanente, conocido como «Síndrome del Golfo». A las mujeres del ejército que recibieron la vacuna se les aconsejó que no se quedaran embarazadas durante al menos 18 meses después debido al riesgo de defectos de nacimiento.

Los soldados desarrollaron  artritis, fibromialgia, linfadenopatía, erupciones cutáneas, sarpullidos fotosensitivos, erupciones malares, fatiga crónica, migrañas crónicas, pérdida de pelo anormal, lesiones cutáneas que no se curaban, úlceras aftosas (bucales), anemia, tasa elevada de sedimentación de eritrocitos, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica, fenómeno de Raynaud, síndrome de Sjorgren, diarrea crónica, sudores nocturnos y fiebres leves.

Estos desórdenes tardan a veces años en diagnosticarse, ya que responden a muchas causas diferentes: dolor de cabeza, dolores crónicos, etc.

Las vacunas no son ningún beneficio para la humanidad. Por el contrario dañan el sistema inmunológico, favorecen las enfermedades autoinmunes, producen alteraciones del comportamiento: Autismo; enfermedades neuronales, Alzheimer; hiperactividad; trastornos del comportamiento.

• El autismo de aparición tardía (empezando después de los 2 años) era algo que raramente se escuchaba en en los 50´s, 60´s y 70´s. Actualmente este tipo de autismo sobrepasa los casos de autismo de aparición temprana por el 5 de cada 1, el aumento va en paralelo con el aumento de vacunas exigidas por ley.

• Miles de padres reportan – y demuestran con videos que ellos mismos han grabado – que sus niños eran normales y respondían bien hasta antes de una reacción adversa a una vacuna. ( El Instituto de Investigaciones de Autismo ha monitoreado las reacciones a vacunas relacionadas con el autismo desde 1967).

Información del Dr. Bernard Rimland, Ph.D.

Director del Instituto de Investigaciones de Autismo:

Institute For Child Behavior Research.

 

Recordemos:

Que estamos amparados por la Constitución Nacional Argentina (Artículos 42 y 43) y las Leyes reglamentarias (ver fundamentos jurídico legales de la Resolución de la Defensoría de la CABA y Ley Nº 26529) a aceptar o rechazar un procedimiento médico que implique la posibilidad de riesgos.

Toda esta información es producto de un largo trabajo de investigación, consultas con médicos muy informados del tema y queda en cada uno elegir que camino seguir.

Somos libres de respetar las Leyes Naturales o empeñarnos en ir en su contra. Luego cada uno verá los resultados.

Es nuestro Libre Albedrío.

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