“Necesitamos una ética ilimitada que también incluya a los animales…”

Albert Schweitzer

Muchas veces nos preguntamos por qué nos sentimos tan mal, sin darnos cuenta de que nos hemos separado de los animales y de las plantas creando un mundo totalmente humano – o tal vez inhumano – en el que sólo existe la frialdad del cemento, el plástico y el mal olor de los escapes de los coches.

Hemos dañado la red de la vida de la que formamos parte y no advertimos su profunda unidad. De eso trata precisamente la ecología, de tomar conciencia de que el planeta es nuestro hogar y que al envenenar el medio, nos estamos matando a nosotros mismos.

La naturaleza no es un mero marco decorativo. Es por eso que la convivencia con animales y plantas, aún en un medio urbano es una gran oportunidad de volver a contactarnos con las fuentes de la Vida.

Los animales son nuestros maestros del Amor Universal. Nos enseñan que el amor puede trasponer las barreras de las especies y que en nuestro corazón hay mucha más comprensión y compasión de lo que creemos.

Amar un animal, amar una planta es la primera lección para amar a todo ser vivo.

 

Características generales de la Terapia Floral para los animales

Los animales merecen nuestra atención y los mejores cuidados, desde el momento que somos – o deberíamos ser – los guardianes de la vida sobre el planeta.

Ellos experimentan sentimientos y actitudes mentales similares a los humanos: conmoción, miedo, nerviosismo, celos, enojo, posesividad, etc.

Veamos estos interesantes párrafos de Vitus B. Dröscher;

“Profundas investigaciones han probado que el encierro causa una invasión de las hormonas del stress en la corriente sanguínea de las abejas que, a su vez, provoca en el insecto un ataque de pánico y una extrema nostalgia, un deseo irresistible de volver al hogar.»

“Cuando un rebaño de ovejas cruzó el corral de una finca rústica, un polluelo, asustado por los animales, se alejó de su madre y sus hermanitos.

Piando con desesperación el asustado polluelo, apenas una bolita de plumas, empezó a correr de un lado para otro y fue a dar en el granero. Allí, el pollito se encontró en medio de un mundo de maravillosa abundancia, pero no tocó ni un solo grano, sino que continuó correteando inquieto y sin descanso en busca de su madre. Al cabo de dos horas, moría en medio de aquella abundancia.

Causa de la muerte: stress por el temor de haber perdido a su madre.

Hagamos notar que los polluelos nacidos en incubadora y que nunca conocieron a su madre, se comportan de manera totalmente distinta. Si a los pocos días de vida se les da a escoger entre su desconocida madre y un puñado de trigo, sin vacilar se deciden por el grano. La madre les resulta del todo indiferente y, sin ella, continúan viviendo sanos y alegres.” (1)

Consecuentemente:

La muerte por stress a causa del dolor de la separación, no se produce así antes no se ha creado un lazo de afecto personal entre la madre y el hijo.” (2)

“Investigadores del hospital Monte Sinaí en Nueva Cork, situaron a unos ratones en un estado de atemperado stress, mostrándoles un gato a cortos períodos de intervalo.

Muy pronto los ratones enfermaron y cogieron la lombriz solitaria. El continuado estado de angustia les robó todas sus fuerzas defensivas, necesarias para enfrentarse con las infecciones. En una situación semejante, las ratas enferman de cáncer.” (3)

Los animales a menudo se enferman luego de haber sufrido un shock.

Es por eso que la Terapia Floral puede aplicarse en forma preventiva y curativa.

Los animales reaccionan con gran rapidez a las flores. Al igual que los bebés y los ancianos, suelen necesitar menos flores. Los tratamientos son muy breves; según la experiencia, no se prolongan más de tres a diez días.

Como sucede cuando se trata a la familia, no siempre somos objetivos al tratar nuestros animales. Debemos tener en cuenta la posibilidad de consultar a un terapeuta y por supuesto recordar que las flores no reemplazan sino que complementan los tratamientos veterinarios convencionales.

No obstante siempre podemos utilizar los remedios florales en situaciones de emergencia.


Diagnóstico

Se realiza del mismo modo que el diagnóstico de las personas. Sólo hace falta una observación sensible y cuidadosa.

Es necesario empatizar con los animales, verlos como seres vivientes y no como cosas.

También la información de los dueños y cuidadores es valiosa, ellos están en comunicación, más allá de la palabra. Por lo general les ponen nombre a los estados de ánimo y los saben interpretar muy bien. De modo similar a la madre y su hijo, “el amo y el perro” necesi­tan con frecuencia los mismos remedios florales.

 

Las flores más frecuentes

Rescue Remedy:
no es una panacea para los humanos pero sí lo es para los animales, porque la mayoría de las veces que se enferman es por un shock o un estrés muy grande.

Nuestro perro Pipo, ya muy viejito, debilitado y padeciendo una bronquitis tuvo un ataque cardíaco. Lo encontramos en el suelo con la lengua hinchada y salida para afuera, respirando agitado, con taquicardia.

Inmediatamente le dimos Rescue muy seguido y a los veinte minutos ya estaba repuesto.

Constantemente recibimos informes de animales prácticamente resucitados con Rescue. Los casos incluyen también variadas especies: gatos, peces, pájaros, hámsteres, etc.

Es oportuno utilizarlo para accidentes, golpes, heridas, mordeduras, fracturas, gases, vómitos crónicos, etc.

En urgencias se puede administrar cuatro gotas del frasco de concentrado vertiéndolas sobre su comida o directamente en la boca.

El Rescue Remedy en forma líquida o en crema puede aplicarse externamente a cualquier herida o torcedura.

Muchas heridas se curan con compresas: 6 gotas del frasco de concen­trado en medio litro de agua. En caso de emergencia pueden rociarse las zonas lesionadas directamente con el líquido del frasco de concentrado.

Mimulus:
para animales tímidos, huraños, se asustan de las personas. Ayuda a los felinos nerviosos.

Rock Rose:
para animales aterrorizados, que tiemblan de miedo.

White Chestnut:
para conductas obsesivas como girar y morderse la cola, ir y volver sobre el mismo lugar, etc.

Wild Rose, Clematis:
para animales apáticos que duermen todo el día y casi no se mueven.

Olive, Centaury:
para la recuperación de enfermedades

Vervain:
si está muy activo y excitado.

A veces los animales tienen determinados rasgos de carácter que los hacen sufrir:

Chicory:
por ejemplo un perro celoso de su amo, no se despega de su lado y gruñe a quines se le acercan.

Heather:
por ejemplo un perro que le gusta po­nerse en escena y siempre tiene un motivo para ladrar.

Water Violet:
por ejemplo los gatos que se apartan y no toleran la compañía de los otros congéneres. No quieren comer con ellos ni compartir nada.

 

Administración y dosis

Directamente en la boca:
Es la mejor forma para las emergencias y los estados de gravedad, ya que se pueden administrar con frecuencia. También funciona cuando el animal es dócil o está acostumbrado a tomar flores. Requiere la presencia casi permanente del dueño o cuidador.

En el agua del bebedero:
No todos los animales aceptan que se los agarre y se les de la medicación. En muchos casos esta situación agrega otro factor de estrés.

Las flores pueden agregarse directamente al agua del recipiente destinado como bebedero.

El animal, de este modo regula sus tomas a su propia necesidad.

Este método sirve para animales que no están en emergencia, para caballos o animales salvajes. También es ideal cuando el dueño no está en forma permanente.

Si hay otros animales que compartan el bebedero las flores no actúan en ellos.

Spray o rociador:
Se rocía el animal y el aire circundante. Este método funciona bien con animales asustados, y también puede ser utilizado con animales marinos que estén fuera del agua.

Comida:
Las flores se pueden dar con la comida, mezcladas o vertidas encima. Funciona para tomas frecuentes en los cachorros que comen varias veces al día.

La preparación de las fórmulas es igual que para los humanos. La frecuencia se maneja del mismo modo también

La dosis normal es, para animales domésticos, 4 gotas del frasco de tratamiento en el agua o en la leche que toman.

Para animales más grandes, 10 gotas del frasco de tratamiento por balde de agua, o tal vez 4 gotas en un terrón de azúcar si resulta más fácil de administrar.

 

(1)  B. Dröscher: “Sobrevivir, la gran lección del reino animal” Ed. Planeta, Barcelona. Primera Edición; 1980. Pág. 15

(2) Ídem. Pág. 13

(3) Ídem. Pág. 15


 

Lic. Adrián Tucci
Ex-director de IATENA Instituto Argentino de Terapias Naturales

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