Impatiens es una de las Flores de Bach para un tipo psicológico muy frecuente en nuestra cultura: el ansioso, impaciente que vive acelerado con tensiones y calambres.

Nada más gratificante para un Impatiens que vivir en una Cultura Impatiens, como la nuestra, donde el peor calificativo, el más grave insulto es ser lenteja.

Vivimos corriendo, siempre apurados, con alguien atrás que te empuja por si te quedas y llenos de presiones por todos los costados.

El tiempo no nos alcanza, somos como el Correcaminos o Speedy González. Inventamos miles de cosas para hacer todo más rápido.

Usamos el coche hasta para ir a la esquina, el fax, el teléfono, el débito automático, las compras a domicilio y todo lo que nos ahorra tiempo y esfuerzo. Claro que después tenemos que ir al gimnasio para no quedar duros.

Todas las mañanas le mando un beso por el celular a mi mujer, es que salgo tan apurado que ni tiempo tengo de decirle chau.

Otro gran invento es la comida rápida, llamada honoríficamente “fast-food”, que de tan rápido que te la comes ni tienes tiempo de saborearla.  Si no, te darías cuenta de que semejante porquería sólo les puede gustar a los cerdos.

Mientras como escucho rock o rap o hago zapping con la T. V.  Es que no puedo estar quieto.

A veces me duele la vesícula, pero ahora hay unas operaciones sensacionales. Te la sacan en minutos con laparoscopía, ni siquiera te abren.

No hay que perder tiempo en tomar remedios ni nada para lo que no tengo paciencia. Ahora entras en un quirófano y en minutos te sacan, te ponen, te enchufan y listo.

A mí me gusta todo así, al instante, no me gusta esperar ni que me esperen. Pero lo que me mata es la ansiedad, soy tan ansioso que cuando voy al baño no terminé de orinar y ya estoy apretando el botón del agua.

Hice un curso de lectura veloz, pero me paso de revoluciones, yo siempre leí tan, pero tan rápido que termino leyendo cualquier cosa, menos lo que dice el libro. Esto me activa el cerebro, hago una lectura sintético-creativa. Siempre empiezo por el final, no me banco estar leyendo sin saber cómo termina todo.

En general no hago cursos, la gente es tan lerda, tan lerda, que hasta el profesor me termina hartando.

Este artículo lo escribo apurado porque me llamó Juana recordándome que hay que apurarse porque el diseñador está apurado para tener todo listo.

Así que lo paso apurado en la compu y perdonen si por la rapidez se me pasó algún error.

¡Ah! casi me olvido, les mando un cariño a todos, por ésta, que es más rápido.


Ex – Director de IATENA Instituto Argentino de Terapias Naturales

 

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